Granada: ¿Amor a primera vista?

¿Les pasó alguna vez que se enamoraron mucho, de repente, sin entender muy bien cómo ni porqué ocurrió? ¿Y les pasó que después no sabían muy bien cómo contarlo a alguien? Por miedo a no decir todo lo que era necesario para que se comprendiera el enamoramiento o por decir demasiado y dejar excesivamente al descubierto el propio interior. O quizá incluso por vergüenza, por que sin haber comprendido las razones de lo ocurrido, ¿cómo retratarlo fiel a la realidad para que alguien más lo entienda?

Hace poco me enamoré. Así como les cuento. Y nada más y nada menos que de una ciudad, Granada. Y llevo semanas intentando contar lo que ocurrió con poco éxito. Hoy me propongo contarles la parte menos íntima del enamoramiento ya que me parece la más fácil para empezar: su historia.

Ella es bastante más mayor que yo, nos llevamos unos cuantos años. Es una de las cosas que me fascinaron de ella, tiene un montón de historias que contar. Me empezó a contar a partir del siglo XI, cuando en esta zona se encontraba el reino Taifa. La dinastía de los ziríes fue la que construyó los primeros asentamientos militares donde hoy en día se encuentra la Alhambra, el edificio más simbólico de la ciudad. Sin embargo, su principal asentamiento fue en la colina del Albayzín.

La dinastía de los ziríes abandonaron la zona, que fue ocupada por los almohades y finalmente llegó la época de esplendor de la ciudad, bajo la dinastía de los nazaríes. Durante esta época se documenta la aparición del zoco o mercado árabe, denominado alcaicería. Este nombre proviene del árabe y significa “el lugar del César”, en honor al emperador del Imperio Romano por haberles concedido permiso para la venta de seda. Desde ese momento en adelante a todos los mercados árabes se les dio este nombre.

Las calles son estrechísimas para evitar y dificultar los robos pero especialmente porque durante el verano -que en esta zona puede llegar a alcanzar los 45ºC de temperatura- evita que pase el sol, por lo que hace que sea una zona más fresca. Éste es un lugar ideal para meterse entre las calles, comprar artesanías árabes y practicar el arte del regateo.

Durante esta época también se creó la única alhóndiga que queda en la ciudad, lugar para el almacenaje de trigo y grano. Desde ahí había un puente que permitía transportar los productos almacenados al mercado, que se encontraba al otro lado del río Darro. Ya hace muchos años que el río fue soterrado a causa de sus desbordamientos, por lo que el puente ya no existe. Esta alhóndiga sirvió posteriormente para el almacenaje de carbón y es por eso que se conoce como el Corral del Carbón. Es un espacio que después sirvió también para hacer representaciones teatrales y que hoy en día está ocupado por distintas oficinas públicas.

Los nazaríes promovieron también la construcción del Palacio de la Madraza, un edificio dedicado al estudio, una especie de universidad donde únicamente los hombre de familias más poderosas podían acudir. Éstos posteriormente se convertirían en los consejeros de los sultanes.

En 1492 los Reyes católicos conquistaron el Reino de Granada, el último territorio musulmán en la Península Ibérica. A pesar de su insistencia de echar a todos los musulmanes, el confesor de la Reina consiguió que algunos musulmanes pudieran quedarse, con la esperanza de conseguir convertirlos al catolicismo. Éste incluso aprendió árabe para poder comunicarse con ellos. Sin embargo, pasado un tiempo la Reina veía que prácticamente ninguno se había convertido, así que decidió tomar medidas y cambiar de confesor por uno mucho más conservador, el Cardenal Cisneros. Él fue el encargado de dirigir la quema de un total de más de 2 millones de libros -de los cuales aproximadamente la mitad procedían del Palacio de la Madraza-. Algunos de los soldados que se suponía que tenían que buscar y quemar estos libros, arriesgaron sus vidas para conseguir salvar unos 100 libros.

La conquista del Reino de Granada no consistió únicamente en echar a quienes habían habitado el territorio por siglos, sino también destruir una gran parte del legado cultural que dejaban en la ciudad. En un principio se pensó construir la Catedral dentro del recinto de la Alhambra, pero finalmente se decidió que se construiría donde antiguamente se encontraba la Mezquita Mayor. Se tiró abajo el edificio y utilizando las mismas piedras se construyó la que durante muchos años fue una de las catedrales más grandes del mundo. Hace ya tiempo que dejó de serlo, pero sigue siendo uno de los templos mejor iluminados por luz natural. A diferencia de la mayoría de las catedrales es muy sencilla por dentro, todas las cristaleras son de cristal transparente y está pintada completamente de blanco. Todo esto contribuye a que esté muy bien iluminada y que de la impresión de amplitud al entrar.

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Dentro del barrio del Albayzín hay varias cosas que visitar. Para empezar hay un montón de iglesias, pero hay una que es especialmente digna de ser visitada y es la Iglesia de San Gregorio. Nunca conocí un edificio que hubiese cambiado tanto de usos y tan completamente opuestos. En un principio esta construcción servía a los musulmanes como cárcel donde se torturaba a los cristianos. Tras la ocupación católica, la cárcel se convirtió en una iglesia. Posteriormente un particular la compró y la transformó en un prostíbulo. Finalmente, sufrió una última reconversión y ahora es un convento de clausura. Las monjas que viven aquí son comúnmente conocidas como las novias de Dios porque van vestidas enteras de blanco, cubiertas por completo excepto sus manos. Nos contaron que las 24 horas del día hay al menos una monja rezando.

También merece la pena acercarse al Mirador de San Nicolás. Hay unas vistas muy hermosas. 

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Es el mirador más conocido de todos y, aunque no es el más bonito, es uno de los mejores lugares de la ciudad para observar a la gente. Tanto a los que van a disfrutar del atardecer, como aquellos que se encuentran vendiendo artesanías. Aunque no fuimos tantas veces, creo que es un lugar donde nunca falta alguna persona o situación curiosa a donde mirar.

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Además, junto al mirador se encuentra la única mezquita que hay en Granada. Es una construcción moderna pero que está en armonía con el resto de las construcciones. Tiene un jardín muy cuidado, con bancos para sentarse y disfrutar.

Otro lugar interesante para observar a la gente es en la Plaza Nueva. Es un lugar natural de tránsito, de la gente que baja del barrio del Albayzín o del Sacromonte hacia la ciudad y al revés. Nosotros nos pasamos una tarde entera en ese lugar, sentados en el suelo junto al Palacio de Justicia, observando a turistas, hippies, pijos, jóvenes y mayores, niños, músicos y pintores, y prácticamente cualquier clasificación que se les ocurra.

Aunque el amor entre nosotras fue a primera vista, donde se consolidó definitivamente fue aquí, en esta plaza, bajo el sol de invierno que calienta mucho más que en el norte, rodeada de diversidad de personas, de quehaceres, de sentires.

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