Viaje al centro de mi mano

Para llegar a la cordillera del Norte debe atravesar una amplia planicie cubierta de numerosos pero delgados pelillos. Si decide seguir el curso del río de sangre, debe tener cuidado con los distintos desvíos que tiene. El camino más recomendado es seguirlo por la margen derecha del mismo por ser el más sencillo. Sin embargo este camino le tomará más tiempo, ya que cuenta con una longitud cercana al doble de otras rutas posibles. ¿Está usted pensando que no está dispuesta a caminar más del doble? ¿O que la aventura le llama a gritos? Entonces le recomendamos comenzar a caminar por la margen izquierda. En este caso tendrá que cruzar el río para poder continuar camino, por la margen izquierda de la bifurcación que toma dirección noreste. Después habrá otra bifurcación donde deberá continuar por aquella que se dirige hacia el noroeste.

Llegados a este punto podrá divisar claramente la cordillera del Norte, más conocida como Las Cuatro Estaciones. Cada cerro recibe el nombre de una de las estaciones del año: (de este a oeste) Invierno, Primavera, Otoño y Verano. Siempre y cuando nos encontremos en el Hemisferio Norte. En caso de encontrarse en el Hemisferio Sur, los cerros serán: Verano, Otoño, Primavera e Invierno.

Subir los cerros no será difícil, la pendiente no es muy fuerte y la distancia tampoco es larga. Desde la cima de cualquiera de ellos podrá apreciar la fuerte pendiente de bajada y unas vistas alucinantes de todo lo que se encuentre alrededor. En la temporada de más frío podrá disfrutar de unas pistas coloradas (color que adquiere la piel con el frío) y en el verano verá cómo las pistas se anchan y crecen.

Al final de las pistas podrá encontrar un lugar de descanso que normalmente está señalizado de rojo -al menos últimamente- o de algún otro color siempre que estemos en época de intentar dejar de morder las uñas.

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Si se quiere llegar a destino, se debe tener en cuenta una regla extremadamente importante: la gravedad no forma parte de esta historia. Así que siga caminando al sobrepasar el área de descanso rojo (o uña, según se prefiera), no tema en perderse. Camine recto hasta que llegue a un suelo mullido y con un estampado laberíntico.

Es recomendable bajar la ladera del cerro Primavera del Hemisferio Norte. Esto le facilitará la llegada, ya que es el que se encuentra más cercano al camino. Al llegar al suelo laberíntico, no se deje confundir e ignore todos aquellos signos que el laberinto le muestre. Tan solo debe continuar recto. Tendrá que atravesar tres caminos anchos (advertencia: no debe tomar ninguno de ellos, le devolverán hacia atrás).

Tras atravesar los caminos debe continuar recto durante un tiempo más hasta llegar al inicio de un camino. Caminando por él podrá alcanzar los confines de la mano.

En cambio, atravesándolo podrá alcanzar el centro de la mano.

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Esperamos que disfrute el trayecto y que disfrute de las vistas mientras tanto. En caso de duda sobre las indicaciones comuníquese con nosotros e intentaremos resolverlas a la mayor brevedad posible.

#13

Dibuja (y escribe) un mapa de los pliegues de tu mano (nudillos, palma…)

Este post pertenece al proyecto de las 100 ideas de Keri Smith. Todas las entradas de este proyecto se encuentran aquí.

 

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Un comentario en “Viaje al centro de mi mano

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